En nuestra época prevalece el interés del individuo frente a los intereses de la colectividad. Esto lo vemos claramente en la forma de los mensajes publicitarios, la cual casi siempre se dirige a un tú por medio de imperativos como: compra, viaja, prueba, bebe... Los progresos de la tecnología se realizan por y para el bienestar, no común, sino individual. Los adelantos y logros son elaborados para que cada persona disfrute de su vehículo, escuche su música a través de su teléfono móvil, vea sus películas preferidas en la pantalla de su ordenador (personal), reserve su habitación de hotel cuando viaje durante sus vacaciones y pague sus impuestos a través de su cuenta corriente... El yo adquiere tales proporciones que la comunicación entre los miembros de una comunidad ha de verse forzosamente limitada.
La atomización de la sociedad nos parece por ello innegable, es un rasgo típico de nuestra época, que se ha ido acentuando a medida que nuestro modelo económico –el capitalismo– ha ido adquiriendo carta de naturaleza en todos los rincones del planeta, pues dicho sistema sólo es capaz de ofrecer pingües beneficios a sus promotores si consideramos la sociedad en función de los individuos que la componen, y dejamos en un segundo plano –cuando no lo olvidamos deliberadamente– el aspecto global. En otras palabras, importa sobre todo abastecer el bienestar de cada individuo mucho antes que asegurar el bienestar del conjunto.
Hubo un tiempo, sin embargo, en que el grupo contaba más que el individuo. El interés de la comunidad existía en función del interés general, no en función de los intereses particulares. De este modo, el quehacer humano adquiría una dimensión comunitaria, que era por eso mismo salvaguarda del bien más preciado: el medio ambiente. Pero este esquema ha ido sufriendo sucesivos recortes, hasta llegar a la situación actual, donde las calamidades comienzan a ponerse a la orden del día: por dar cabida a los intereses del individuo, hemos renunciado al interés de todos.
Numerosos ejemplos parecen apuntar hacia la descomposición social a que me vengo refiriendo; hecho que pone en peligro el futuro mismo de la humanidad, pues toda sociedad –ya sea antigua o moderna– requiere para que funcione una buena dosis de solidaridad; cuando ésta falta, aquélla no puede sino saltar en mil pedazos, borrarse del mapa, desaparecer, en suma.


lasrecetasdeteresa
22 dic 2008 | 08:10 PM
Es verdad estamos llegando a un limite, cada uno va a lo suyo, sin darnos cuenta de lo que estamos haciendo al planeta. Un saludo jo.
teremarin
23 dic 2008 | 11:15 AM
Sí es verdad...pero no olvidemos las personas que forman parte de colectividades o grupos solidarios ...no creas que son pocas....porque si no ya hubiera saltado el mundo en mil pedazos , como tú dices...
una de los planteos que en un momento u otro nos hacemos aquellos que formamos parte del "entramado solidario" por llamarle de alguna manera es, precisamente eso:
¿vale la pena sostenerlo?¿o quizás es mejor dejar que suceda?
Serrat tiene una frase al respecto muy aclaratoria:
"MIENTRAS EL MUNDO NO SEA MÁS JUSTO HAGAMOSLO MÁS SOLIDARIO".
Y es que de esa parte del mundo , la buena de las personas se habla poco, muy poco porque tampoco interesa que cunda la idea de que se pueden cambiar cosas y situaciones....es que puede cundir el ejemplo...Galeano dice:
La caridad es humillante porque se ejerce verticalmente y desde arriba; la solidaridad es horizontal e implica respetuo mutuo.
Un abrazo
Tere Marin
teremarin
23 dic 2008 | 11:18 AM
Hace dias que te queremos felicitar porque ya has pasado las cinco mil visitas en tu blog....oye, que no es moco de pavo.
Otro abrazo
Tere Marin y Luis Aiscurri
Jo
23 dic 2008 | 12:16 PM
Cuánta razón tiene Galeano, por cierto, un escritor casi desconocido en España y muy celebrado, por el contrario, en las aulas francesas. Sin duda uno de los autores más interesantes de ahora. La caridad es humillante, es mantener las cosas como están; la solidaridad es el respeto mutuo, y el intento porque las cosas mejoren.
Lo de las cifras del contador tiene su truquillo, si yo mismo paso dos veces, me contabiliza dos veces. Así que... Pufffff
Jo
charlitox
23 dic 2008 | 01:50 PM
Tienes toda la razón aunque parezca que dices lo contrario que yo... En mi último post planteo la necesidad de diferenciarse ante la uniformidad de la sociedad actual, aunque esta sociedad esté formada por seres individuales que sólo piensan en sí mismos, en su placer y su beneficio. Se trata de diferenciarnos del resto precisamente en eso: en buscar el bien común y preocuparnos de lo que nos rodea. Esto sería el lujo, la excepción, la diferencia, porque escasea tanto en nuestra sociedad...
Bueno, no sé si me explico, en todo caso... FELICES FIESTAS!!!
Salu2
Jo
23 dic 2008 | 02:18 PM
Te explicas fenomenal, como siempre, Charlitox
Un abrazo y felices fiestas,
Jo
first_corner_of_anita_bokeron
23 dic 2008 | 04:56 PM
En tiempos de globalización lo que hay son individuos cada vez más egoístas.
Sospecho que la solución, como siempre, se encuentra en no tensar mucho la cuerda ni en dejarla demasiado floja, como dicen los budistas. Llegar a un compromiso de intereses, propios y comunitarios. Pero, como siempre, el punto de equilibrio siempre es mucho más difícil de alcanzar que los extremos.
Besinhos!!
Jo
23 dic 2008 | 05:44 PM
Tienes razón, alcanzar un equilibrio que convenga a todos sería lo ideal.
Felices fiestas, Anita.
Jo