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La Coctelera

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30 Diciembre 2008

El derecho a desplazarse libremente

Se comenta a menudo que lo que distingue a las democracias de otros regímenes políticos es el reconocimiento de las libertades y los derechos fundamentales, además del sufragio universal y la repartición de poderes. Todo eso está muy bien, y sería letra muerta si los ciudadanos no acudiesen a las urnas cada –pongamos por caso– cuatro años. Sin embargo –y aquí está el pero que a mí se me ocurre– las mal llamadas democracias continúan ignorando una serie de derechos que –no me importa que no aparezcan en los manuales– deberían constituir, con los otros derechos sí reconocidos, las bases de las relaciones humanas. Negar aquellos derechos supone privar de libertad a los individuos, perpetuar las desigualdades e injusticias sociales, escatimar la condición misma de ciudadano de a pie. En este artículo quisiera hablaros de un derecho fundamental y que los poderes públicos ocultan o manipulan a su antojo: me refiero al derecho a desplazarse, que debería ser universal y respetado por las instituciones. Pero no es así. Las personas que no pueden comprarse un coche, las personas que no pueden pagar un billete del AVE o del tren de cercanías de su ciudad, las personas que se juegan la vida cada vez que usan la bicicleta, estas personas, me pregunto: ¿no tienen derecho a desplazarse o a moverse por su entorno? ¿Por qué los poderes públicos las condenan a errar por unas aceras que, cuando se acaba la ciudad, desaparecen como si hubiéramos llegado al fin del mundo? Los que practican el senderismo han de subirse primero al coche para llegar a un lugar propicio, lejos del mundanal ruído. ¿Les parece esto normal? ¿Les parece lógico que quienes quieren andar tengan primero que subirse a un vehículo? Este argumento –el que nos hayan escatimado el derecho a desplazarnos– me basta para negar la existencia de una verdadera democracia: En tanto que se pongan trabas a la libre circulación de las personas, no ya a través de los países, sino dentro de las mismas ciudades y pueblos, seguiré pensando que ni vivimos en libertad ni –mucho menos– en un sistema democrático.

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10 comentarios · Escribe aquí tu comentario

galako

galako dijo

A mí me encanta recorrer los sitios a pie, es como mejor se conocen y la verdad, que en las grandes ciudades esto cada vez es más difícil.

Salut !!

30 Diciembre 2008 | 02:49 PM

Jo

Jo dijo

De eso es de lo que me quejo, Galako, todo el mundo va mal en las ciudades: los que queremos ir a pie no podemos porque no nos dejan; los que quieren ir en coche no pueden porque viven un calvario con los atascos; los que toman los transportes públicos deben sufrir las inclemencias de unos precios abusivos, un servicio pésimo, unas huelgas intempestivas, unos retrasos y unas averías espantosas; los que buscan la solución en la bici, se juegan la vida en cada trayecto. Con este sistema, nadie puede estar contento, es imposible estar contento.

Saludos, Galako, y feliz fin de año.
Jo

30 Diciembre 2008 | 03:00 PM

merce-hola

merce-hola dijo

Que el 2009 te llegue lleno de cosas buenas.
Para tí y todos los amigos de la cocte. :-)

30 Diciembre 2008 | 04:39 PM

lasrecetasdeteresa

lasrecetasdeteresa dijo

Hola Jo, Espero que allí donde estés , lo pases muy bien, y que el próximo año te llene de felicidad, y todos tus proyectos se te cumplan y por su puesto que nos sigas escribiendo estas lineas tan fantásticas, y que tanto nos gusta. Feliz Año 2009. Besitos.

30 Diciembre 2008 | 06:10 PM

Jo

Jo dijo

Gracias, Merce y Teresa, mis deseos son idénticos para vosotras, y para todos los cocteleros, que el 2009 sea para EL MUNDO ENTERO mejor que lo que podamos desear o imaginar.

Un abrazo,
Jo

30 Diciembre 2008 | 06:35 PM

teremarin

teremarin dijo

Recuerdo cuando vivia en Barcelona y me parecía una vida normal...después las circunstancias me llevaron a vivir a una población pequeña y a partir de entonces me dí cuenta que haría lo posible por no vivir más en nucleos urbanos mastodónticos.
Un abrazo y mucha salud y amor para el nuevo año.
Tere Marin y Luis Aiscurri

31 Diciembre 2008 | 04:34 PM

Anita B.

Anita B. dijo

Entiendo tu crítica, pero no la comparto exactamente. En realidad cualquiera puede desplazarse andando en cualquier espacio si tiene pies y puede moverlos.

Para mí la desigualdad y la “no-libertad” van asociadas más estrechamente a las discapacidades físicas y/o sensoriales que impiden o dificultan el desplazamiento o que requieren de acondicionamientos especiales para que este pueda llevarse a cabo. Hace unos años que la pequeña España andaba en bragas al respecto: para cualquiera en silla de ruedas era una odisea comprar el pan o echar una carta al buzón, por poner ejemplos comunes y cotidianos. A eso es a lo que yo llamo privación intencionada -por parte de la sociedad- de la libertad y autonomía de unos ciudadanos que tienen todo el derecho a ser libres y autónomos. Por fortuna las cosas están cambiando rápidamente para facilitar la movilidad de cualquiera, sean cuales sean sus posibilidades de desplazamiento.

La posibilidad de ir caminando a todas partes siempre estará ahí, otra cosa es que el paisaje de hojalata y raquíticos ajardinados sea más o menos desolador (según barrio), sin hablar de lo más o menos inseguro que puede llegar a ser moverse por según qué lugares y lo distantes que pueden llegar a estar las cosas para quien se plantee ir a pie a todas partes.

La necesidad de coger el coche para hacer senderismo es inherente a la vida urbana. El día que decidimos vivir rodeados de cemento renunciamos inmediatamente al verde. Las únicas posibilidades de contacto "natural" en ciudad no se libran de la profunda modificación antrópica: paseos arbolados, jardines de setos perfectamente recortados sobre un césped perfectamente igualado y parques cuya vegetación ha sido plantada miembro a miembro. El ser humano se empeña en corregir -como si estuviera mal- todo lo que se desarrolla por gracia de la supervivencia natural.

Precisamente me alegra y me alivia que las aceras desaparezcan al acabar la ciudad, ¿te imaginas un paraje natural lleno de aceras? Ya no haríamos senderismo, sino “acerismo”. Si a los millones de carreteras y vías hubiera que añadirles millones de aceras al final acabarían sumándoseles también millones de edificios. Pero, por fortuna, al acabar la ciudad parece que los diabólicos tentáculos del hombre se hacen más finos y mucho menos poderosos. Ni qué decir tiene que disfruto en los lugares en los que no se percibe la existencia de esos tentáculos.

La esencia de las ciudades: estar permanentemente en obras (ya sea en puntos discretos o en zonas de amplitud indefinida); construir cuanto más alto y más gris mejor; ampliar hasta el infinito las calzadas en beneficio de, no ya el tráfico, sino la existencia del número máximo posible de vehículos; anteponer el ruido, por supuesto, a la tranquilidad; tener al menos un barrio conflictivo y peligroso y no hacer nada para reparar su situación, y sustituir toda la denominada -el día que lo leí por primera vez casi me caigo de la silla- “vegetación espontánea sin mantenimiento ni conservación” por anecdóticos parches de vegetación domesticada, controlada y de costosas atenciones (siempre me ha parecido que reemplazar las zonas naturalmente verdes por zonas antrópicamente verdes es como hacerse la cirugía estética: se nota mucho, es caro y es innecesario).

Y todo esto en realidad no es responsabilidad de ninguna forma de gobierno concreta, sino de la sociedad humana al completo, cuyo pilar fundamental es, paradójicamente, el egoísmo.

Y lo dejo ya, que cuando me lío a teclear me salen churros infumables como este y acabo inmersa en un extraño delirio filosófico del que no sé salir ni yo.

Besinhos!!

PD1: me gustan mucho tus reflexiones, las comparta o no.

PD2: ¡Feliz año nuevo!

1 Enero 2009 | 06:18 PM

Jo

Jo dijo

Hola, Anita, gracias por este interesante artículo, que hubiera podido llenar un post. Poco que añadir, sino que lamento que todo ese paisaje artificial que nos describes haya sido impuesto. Existen trabas a la circulación de las personas porque hay que pagar los medios de transportes públicos, porque nos 'obligan' a andar por un circuito urbano, sin darnos otra alternativa que patear angustiosamente las aceras, por no equipar las calles y las carreteras de pistas ciclables, que hubieran sido una feliz alternativa frente al tráfico invasor, por imponernos un modelo de vida que no se corresponde -en mi caso- con mis ideales, por privarme del silencio de una mañana tranquila (sin coches), por exigir de mí el carnet de conducir si quiero acceder al mundo laboral, por dejar en un segundo plano un paisaje verde, aunque sea de jardines y parques, de modo que casi se ha convertido en un privilegio de los señores ricos. Por todo eso, repito, pienso que el hombre europeo no es libre, no vive en libertad.

1 Enero 2009 | 07:00 PM

teremarin

teremarin dijo

Claro que lo que dice Anita es cierto pero quisiera añadir que no somos libres de desplazarnos por los continentes sobre todo cuanto más limites económicos tienes y no me refiero a pagarte(cosa lógica) el pasaje....
Si un latinoamericano no lleva muchos papeles que demuestren que vá de turista,(biletes de hoteles,billete de ida y vuelta del avion,Carta de Invitación , Visa,seguro médico y más,te pueden meter en otro avión de vuelta porque las leyes de inmigración lo permiten , aunque no has hecho ninguna ilegalidad si no una falta administrativa.
-Si eres europeo puedes desplazarte por Europa pero para viajar,por ejemplo, a Argentina (es mi caso)si no llevas el billete de avión de vuelta obligatoriamente(y con fecha máxima de 3 meses para volver )que es el permiso de turista. O sea yo pagué un billete de vuelta que sabía que no iba a usar porque me obligaban y tuve suerte porque aqui (en Argentina )de momento, las leyes de emigración son algo más laxas.
No somos libres Anita, no lo somos...y si no y como otro ejemplo se lo preguntaremos a Javier Osvaldo Tocci y Marcelo Miguel Acevedo que fueron retenidos, según informaciones proporcionadas a medios diplomáticos argentinos, uno de ellos había permanecido más de 90 días en otra oportunidad en el Estado español y el otro carecía de carta de invitación.Puedes leer todo en mi blog o buscando en google.
http://novoyatirarlatoalla.blogspot.com/2008/12/la-policia-espaol...

Un abrazo
Tere Marin

1 Enero 2009 | 09:15 PM

Joaquín

Joaquín dijo

En Francia hay un 'cupo' de expulsados. Todos los meses se expulsan cientos, miles, de sin-papeles. A veces salen a la tele casos de familias separadas por la fuerza: un hijo separado de su madre (que es extranjera), dos jóvenes que están a punto de casarse (pero uno de ellos es extranjero), etc. Se viven dramas sociales y humanos que, por supuesto, todo el mundo ignora, salvo los afectados.

1 Enero 2009 | 09:40 PM

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Mi pasión son los libros. Podía haberme dedicado a la pintura o a escalar montañas una tras otra. Lo que he hecho ha sido tenderme a la sombra de un membrillo y ponerme a leer. Uno de mis pasatiempos es abrir la página de un libro al azar y transcribir un fragmento. Esto es lo que voy a hacer ahora. Cojo el libro y... "En esto llegaron el señor de la casa, Marco Antonio y Leocadia, y a todos alojó en ella con mucho amor y magnificencia." Cervantes, Novela de las dos doncellas. Cátedra, letras hispánicas. clasificados
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