Se tiende a confundir el concepto de libertad con el de democracia. Se dice, por ejemplo, que las personas que viven en democracia también viven en libertad, mientras que los otros regímenes políticos implican la privación de las libertades. Creo que aquí se están mezclando de manera interesada dos conceptos totalmente distintos. Se puede vivir en democracia y no ser libre. Se puede vivir en un régimen no democrático y sentirse, no obstante, libre. La libertad es un concepto subjetivo, implica un estado de ánimo, una razón de ser, un modo de entender la vida. La democracia es un concepto teórico que ha sido definido por los politólogos y los estudiosos del Derecho. La libertad tiene que ver con el individuo. La democracia es un sistema que aspira a regular las relaciones y la convivencia entre los individuos de una comunidad. Ciertos defensores de la democracia han tomado la idea de libertad como estandarte de sus propósitos o como signo distintivo del régimen que defienden. Nada más lejos de la realidad, sin embargo. Existen democracias que no apoyan ni sostienen la libertad en el más estricto sentido de la palabra. ¿Les parece que el ciudadano de a pie que vive en Madrid o en Londres se siente más libre porque decide comprar no una televisión, sino dos, no un teléfono móvil, sino tres, y los tres de recientísima tecnología? ¿Ser libre equivale a consumir más y mejor? ¿Les parece que el ciudadano de a pie que vive en Lisboa o en Lyon se siente más libre porque puede expresar su opinión y poner el grito en el cielo cada vez que suben el precio de la gasolina o las tarifas del consumo de electricidad? ¿Ser libre es poder protestar ya que la vida está cara y además suponemos que nuestros gobernantes son una panda de sinvergüenzas? ¿En esto consiste nuestra libertad? Echemos ahora un vistazo a los regímenes no-democráticos que, según nos dicen, tal vez atentan contra las libertades individuales: ¿Acaso los miembros de las tribus indias que sobreviven en el Amazonas no lo comparten todo: no comparten la tierra, el sustento y el techo que les sirve de refugio? ¿Acaso estos pueblos no-democráticos se privan de la libertad de los individuos a pesar de no vivir en un régimen de libertades reconocidas? Otro ejemplo: Los monjes de un monasterio tienen un prior, tienen unas reglas que cumplen a rajatabla, tienen unos preceptos que menguan -en ocasiones- las libertades del individuo (me refiero a la imposibilidad de casarse), ¿son por ello estos monjes menos libres?, ¿se sienten más infelices que cualquier ciudadano de a pie?, ¿renuncian a la libertad para vivir en un régimen semi-totalitario, en el cual imperan el orden y la disciplina? Seamos coherentes con nuestros argumentos y admitamos lo que a mi parecer es innegable: La libertad y la democracia no tienen nada que ver; son dos conceptos totalmente distintos. Y, de hecho, sucede con demasiada frecuencia que quienes viven en un régimen democrático no se sienten en absoluto libres, porque nuestro bien-amado sistema político les ha usurpado la noción misma de libertad.