Roald Dahl. 4.- La Grandísima Bruja (II)
[8] Me imaginaba transformado en faisán, volando, huyendo desesperadamente de los cazadores, cobijándome en el suelo, dando vueltas en el aire, evitando las balas que silbaban a mi alrededor.
-Sí -siguió diciendo mi abuela-. A las brujas inglesas les encanta ver cómo los adultos se desembarazan de sus propios hijos.
-¡Abuela, ya no quiero ir más a Inglaterra!
-Te entiendo, hijo. Pero hay que respetar la última voluntad de tus padres.
-¿Las brujas son diferentes de un país a otro?
-Completamente diferentes -contestó mi abuela-. Pero no sé muy bien cómo se las arreglan en ciertos países.
-¿Conoces a las brujas de América? -le pregunté.
-No mucho -respondió-. Me han contado que las brujas americanas hacen que los padres se coman a sus bebés.
-¡Oh, eso es increíble! -grité.
-Es un rumor que circula -dijo ella.
-¿Cómo llegan a conseguir una cosa así? -le pregunté.
-Transorman a los bebés en perritos calientes -contestó mi abuela-. Para una bruja, ¡no es tan difícil!
-¿Todos los países tienen brujas?
-Sí -dijo mi abuela-. Allí donde hay gente, hay brujas. ¡Incluso existe una Sociedad Secreta de brujas en cada país!
-¿Y se conocen entre ellas?
-No -dijo mi abuela-. Una bruja solo conoce a las de su país. Se les prohíbe comunicar con el extranjero. Pero todas las brujas de Inglaterra se conocen muy bien y son amigas. Se telefonean, intercambian recetas abominables. ¡Dios sabe de qué hablarán! Solo de pensarlo, me pongo mala.
Sentado en el suelo, miraba a mi abuela. Aplastó su pitillo en el cenicero y puso las manos encima de su vientre.
-Una vez al año -siguió diciendo-, las brujas de todos los países se reúnen en secreto para escuchar la conferencia de la mayor bruja del mundo, la Grandísima Bruja.
-¿La Grandísima Bruja? -repetí, extrañado.
-Es la jefa -contestó mi abuela-. La Grandísima Bruja es todopoderosa, y no tiene piedad. Frente a ella, todas las brujas se paralizan de terror. Solo ven a la Grandísima Bruja una vez al año, durante el transcurso de esta conferencia, que debe suscitar el entusiasmo y avivar los ardores. La Grandísima Bruja viaja de país en país para dar sus consignas.
-¿Dónde se reúnen, abuela?
-Circulan todo tipo de rumores -respondió mi abuela-. Se cuenta que alquilan habitaciones en hoteles modernos, con auditorios, como haría cualquier asociación de mujeres. Y parece que suceden cosas muy raras en los hoteles. Nunca deshacen las camas, hay trazas de quemaduras en las moquetas, sapos en las bañeras... Un día, un cocinero encontró un bebé cocodrilo nadando en la sopa.
Mi abuela lanzó otra bocanada de humo, y aspiró profundamente.
-¿Dónde vive la Grandísima Bruja? -le pregunté.
-Nadie lo sabe -contestó mi abuela-. Si lo supiéramos, la podríamos destruir fácilmente. Brujólogos del mundo entero se han pasado la vida intentando descubrir su cuartel general.
-¿Qué es un brujólogo?
-Una persona que estudia a las brujas -respondió mi abuela.
-Abuela, ¿tú misma eres brujóloga?
-Sí, nene, aunque ya me he jubilado. Soy demasiado vieja para continuar la tarea. Pero en mi juventud he recorrido el mundo tratando de localizar a la Grandísima Bruja... Jamás lo he conseguido.
-¿Es rica? -le pregunté.
-La Grandísima Bruja se baña en el oro -contestó mi abuela-. Parece que tiene una imprenta clandestina, con la que fabrica billetes de banco. Después de todo, los billetes de banco no son más que trozos de papel con dibujos. Si se tiene la imprenta y el papel, se pueden fabricar falsos billetes tan verdaderos como los verdaderos. Yo creo que la Grandísima Bruja fabrica todos los billetes que le da la gana, y los distribuye luego entre las brujas.
-¿Incluso billetes extranjeros?
-Esta imprenta es capaz de fabricar billetes chinos, si a la Grandísima Bruja se le antoja. Le basta con apretar un botón.
-Pero... -dije- si nunca nadie ha visto a la Grandísima Bruja, ¿cómo puedes estar segura de que existe?
-Nadie ha visto al diablo -dijo mi abuela mirándome con severidad-. Sin embargo, ¡sabemos muy bien que existe!





lasrecetasdeteresa dijo
Hola Jo por lo que se ve la abuela también fue bruja. Pobre criatura ya se ve volando. Besitos, y termina bien el domingo.
24 Mayo 2009 | 04:49 PM