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La Coctelera

alalzada

26 Mayo 2009

Roald Dahl. 4.- La Grandísima Bruja (IV)

 

[10] Tenía una voz punzante, como si arrojara chinchetas al viento.

Sin cesar de reír horrorosamente, la mujer introdujo la mano enguantada en su bolso, y sacó una pequeña serpiente, verde y deslumbrante, que tendió hacia mí.

-Ya ha comido -dijo.

La serpiente se enroscó en su brazo.

-Si bajas, te la doy.

"¡Socorro, abuela!", pensé.

Aterrorizado, dejé caer el martillo y trepé a lo alto del castaño como un mono. Una vez en su cima, temblaba de miedo. Ya no veía a la mujer. El follaje me disimulaba a sus ojos.

Me quedé allí, colgado, durante horas, hasta el anochecer. Al final oí a mi abuela, que me llamaba.

-¡Ya voy! -grité.

-¡Ven ahora mismo! -me ordenó-. ¡Son las nueve!

-¡Abuela! ¿Se ha ido la mujer?

-¿Qué mujer? -replicó mi abuela.

-¡La mujer de los guantes negros!

-Sí, esa mujer se ha ido -respondió por fin mi abuela-. Yo estoy aquí y te protejo. Puedes bajar.

Bajé, temblando, del castaño. Mi abuela me apretó entre sus brazos.

-He visto a una bruja -dije.

-Entra. Estarás a salvo en casa.

Me preparó un buen chocolate caliente, bien azucarado.

-Cuéntame todo -dijo.

 

Al final de mi relato, mi abuela temblaba. Su cara tenía el color de la ceniza, y la vi echar un vistazo a su mano sin pulgar.

-Sabes lo que eso significa -dijo-: Hay una bruja en nuestro barrio. A partir de ahora, te acompañaré a la escuela.

-¿Crees que la ha tomado conmigo? -le pregunté.

-No, no lo creo -contestó mi abuela.

Después de esta desventura, me convertí en un niño muy desconfiado. Si me paseaba solo por la calle y una mujer con guantes se me acercaba, cambiaba al instante de acera. Y como hizo mucho frío durante todo el mes, ¡casi todo el mundo llevaba guantes! Por suerte, nunca más volví a ver a la mujer con guantes negros y una serpiente verde.

Aquel sería el primer encuentro que tuve con una bruja. Pero no el último...  

servido por Jo 4 comentarios compártelo

4 comentarios · Escribe aquí tu comentario

lasrecetasdeteresa

lasrecetasdeteresa dijo

Creo que este cuento es un poco como cuando yo era pequeña con el tío del saco que lo veía por todos los lados, y me costo quitármelo de la cabeza. Besitos.

26 Mayo 2009 | 05:52 PM

abril-ale

abril-ale dijo

Menos mal q la bruja no apareció de nuevo. Bueno, estaré atenta a ver que pasa con el niño, y tendré cuidado que no se acerque a mi una bruja malvada. :O

Besitos de martes. :)

26 Mayo 2009 | 08:05 PM

Jo

Jo dijo

La comparación es muy buena, Teresa, estoy totalmente de acuerdo contigo. A mí también me hablaban del hombre del saco cuando era niño.

Un beso,
Jo

27 Mayo 2009 | 09:43 AM

Jo

Jo dijo

Abril, no hay que fiarse, sobre todo, de las apariencias.

Un beso,
Jo

27 Mayo 2009 | 09:44 AM

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Charleville, Francia
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Mi pasión son los libros. Podía haberme dedicado a la pintura o a escalar montañas una tras otra. Lo que he hecho ha sido tenderme a la sombra de un membrillo y ponerme a leer. Uno de mis pasatiempos es abrir la página de un libro al azar y transcribir un fragmento. Esto es lo que voy a hacer ahora. Cojo el libro y... "En esto llegaron el señor de la casa, Marco Antonio y Leocadia, y a todos alojó en ella con mucho amor y magnificencia." Cervantes, Novela de las dos doncellas. Cátedra, letras hispánicas. clasificados
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