El problema de la arroba en el lenguaje

La arroba (@) no es un signo lingüístico: no se compone de un significante y un significado. Sin embargo, es habitual encontrarlo en los mensajes que se envían a través de Internet, de manera que reemplaza a los fonemas -o / -a. Esta solución sería del todo correcta si la arroba poseyera una realidad acústica (un sonido que lo distinga de los otros sonidos que constituyen el lenguaje humano) y un significado. En cuanto al significado, no hay problema: la arroba se utiliza para reunir ambos géneros, el masculino y el femenino. Pero, ¿qué ocurre con su realidad fonética?, ¿qué ocurre con el sonido?
La arroba no se puede pronunciar, carece de un sonido que la caracterice; y esto imposibilita que llegue a formar parte del discurso, combinándose con otros sonidos (los fonemas) para crear las sílabas primero, las palabras después.
Y si la arroba no nos suena a nada, ¿cómo vamos a leer enunciados como el siguiente?:
Este texto no solo es del todo ilegible, sino que además se convierte en un suplicio para cualquiera que lo aborde, porque lo que vemos escrito no se corresponde con unas palabras que se puedan leer en voz alta; es como si la forma escrita se hubiera separado definitivamente de la forma oral. Pero todos sabemos, sin embargo, que en el lenguaje rige un principio básico: la forma escrita ha de subordinarse a la forma oral, la cual representa el auténtico lenguaje. Por así decirlo, el lenguaje escrito debe ser un reflejo del lenguaje oral, puesto que podrá no haber escritura, pero siempre habrá personas que hablen.




abril-ale dijo
En lo personal no uso la arroba. No me gusta, no le encuentro sentido. Creo que la usé una o dos veces en algún comentario, pero dejé de hacerlo, porque de verdad no me gusta.
Besitos. :D
30 Junio 2009 | 07:23 PM