El despilfarro
El cinismo de los gobernantes alcanza su paroxismo cuando lanzan campañas publicitarias para que ahorremos energía, ahorremos agua y pongamos -entre todos- nuestro granito de arena en la preservación del medio ambiente. Este tipo de publicidad me choca, en primer lugar porque tratan de persuadir, de dar consejos como lo haría un abuelo con su nieto para que se porte bien en la escuela y no dé disgustos a su madre. ¿Acaso somos nosotros, los ciudadanos de a pie, criaturas traviesas, necesitadas de los amables consejos de un Estado bienintencionado? ¿O bien son ellos, los Grandes del Poder y de la Industria, quienes, lejos de predicar con el ejemplo, inducen al resto de la población a cometer las fechorías de siempre?
Cada consejo que nos da la publicidad se desvirtúa cuando miramos la realidad de frente:
"No desperdicies el agua". ¿Y qué decir entonces de los campos de golf promovidos por los gobiernos regionales en zonas amenazadas de sequía? ¿Qué decir del despilfarro del agua en los campos de cultivo, que no utilizan los adecuados sistemas de goteo?
"Realiza ejercicio. Muévete. Procura hacer vida sana." ¿Y por qué no prevén pistas ciclables en las ciudades? ¿Por qué aislan la vegetación en zonas endebles y raquíticas? ¿Por qué consienten que los supermercados se llenen de alimentos precocinados de muy dudosa calidad?¹
"No contamines tu ciudad. No contamines el campo. No contamines los ríos. No contamines los mares." ¿Y por qué se permite entonces que la industria del plástico cometa tantos abusos?² ¿Por qué no se ofrece una alternativa eficaz a los medios de transporte que contaminan? ¿Por qué no se purifican las aguas sucias justo antes de verterlas en el mar o en los ríos? ¿Por qué se autoriza la construcción en los terrenos que han sido devastados por los incendios?
Y ahora es cuando aplicamos la máxima: "Haz lo que yo te diga, pero nunca lo que me veas hacer."
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¹Sabido es que los alimentos precongelados se venden al peso. Los fabricantes, para hacer economía de ingredientes y ahorrar con ello dinero, añaden cantidades notables de sal (puesto que la sal posee un peso interesante con relación a su precio), y para disimular el gusto de esta sal excesiva, añaden luego ¡azúcar!, que también tiene su peso, por cierto.
²En una reunión de amigos se distribuyen pastelitos y chocolatinas. En lugar de aparecer estos dulces en una bandeja, los encontramos en envoltorios individuales, dentro de sus plásticos y fundas respectivos. En esa misma reunión nos sirven las bebidas en vasos de usar y tirar. Y nos sonamos con pañuelos de usar y tirar. Y para mantener, en fin, la cocina limpia ya no sirven los trapos, sino unas bayetas también de usar y tirar. ¡Qué despilfarro si todo lo convertimos en un continuo usar y tirar!




abril-ale dijo
Obviamente tenemos que hacer todo lo que sugieren los políticos, pero no porque ellos lo digan o lo recomienden, sino por conciencia y sobrevivencia. Ya sabemos que los políticos lo menos que hacen es practicar lo que tanto predican...hipocresía.
Jo, un besito de jueves.
2 Julio 2009 | 07:05 PM