
En 1825 publica Leandro Fernández de Moratín esta divertida comedia, una sátira contra los malos poetas y peores comediógrafos que tanto abundaban entonces. Así comienza su obra:
Acto I
|
Escena I |
|
|
|
|
|
DON ANTONIO, PIPÍ.
|
|
|
|
|
|
(DON ANTONIO sentado junto a una mesa; PIPÍ paseándose.)
|
|
|
DON ANTONIO.- Parece que se hunde el techo. Pipí. |
|
|
PIPÍ.- Señor... |
|
|
DON ANTONIO.- ¿Qué gente hay arriba, que anda tal estrépito? ¿Son locos? |
|
|
PIPÍ.- No, señor; poetas. |
|
|
DON ANTONIO.- ¿Cómo poetas? |
|
|
PIPÍ.- Sí, señor; ¡así lo fuera yo! ¡No es cosa! Y han tenido una gran comida: Burdeos, pajarete, marrasquino, ¡uh! |
|
|
DON ANTONIO.- ¿Y con qué motivo se hace esa francachela? |
|
|
PIPÍ.- Yo no sé; pero supongo que será en celebridad de la comedia nueva que se representa esta tarde, escrita por uno de ellos. |
|
|
DON ANTONIO.- ¿Conque han hecho una comedia? ¡Haya picarillos! |
|
|
PIPÍ.- ¿Pues qué, no lo sabía usted? |
|
|
DON ANTONIO.- No, por cierto. |
|
|
PIPÍ.- Pues ahí está el anuncio en el diario. |
|
|
DON ANTONIO.- En efecto, aquí está (Leyendo el diario, que está sobre la mesa.) : COMEDIA NUEVA INTITULADA EL GRAN CERCO DE VIENA. ¡No es cosa! Del sitio de una ciudad hacen una comedia. Si son el diantre. ¡Ay, amigo Pipí, cuánto más vale ser mozo de café que poeta ridículo! |
|
|
PIPÍ.- Pues mire usted, la verdad, yo me alegrara de saber hacer, así, alguna cosa... |
|
|
DON ANTONIO.- ¿Cómo? |
|
|
PIPÍ.- Así, de versos... ¡Me gustan tanto los versos! |
|
|
DON ANTONIO.- ¡Oh!, los buenos versos son muy estimables; pero hoy día son tan pocos los que saben hacerlos; tan pocos, tan pocos. |
|
|
PIPÍ.- No, pues los de arriba bien se conoce que son del arte. ¡Válgame Dios, cuántos han echado por aquella boca! Hasta las mujeres. |
|
|
DON ANTONIO.- ¡Oiga! ¿También las señoras decían coplillas? |
|
|
PIPÍ.- ¡Vaya! Allí hay una doña Agustina, que es mujer del autor de la comedia... ¡Qué! Si usted viera... Unas décimas componía de repente... No es así la otra, que en toda la mesa no ha hecho más que retozar con aquel don Hermógenes, y tirarle miguitas de pan al peluquín. |
|
|
DON ANTONIO.- ¿Don Hermógenes está arriba? ¡Gran pedantón! |
|
|
PIPÍ.- Pues con ése se ha estado jugando; y cuando la decían: «Mariquita, una copla, vaya una copla», se hacía la vergonzosa; y por más que la estuvieron azuzando a ver si rompía, nada. Empezó una décima, y no la pudo acabar, porque decía que no encontraba el consonante; pero doña Agustina, su cuñada... ¡Oh!, aquélla sí. Mire usted lo que es... Ya se ve, en teniendo vena. |
|
|
DON ANTONIO.- Seguramente. ¿Y quién es ése que cantaba poco ha y daba aquellos gritos tan descompasados? |
|
|
PIPÍ.- ¡Oh! Ese es don Serapio. |
|
|
DON ANTONIO.- Pero ¿qué es? ¿Qué ocupación tiene? |
|
|
PIPÍ.- Él es... Mire usted. A él le llaman don Serapio. |
|
|
DON ANTONIO.- ¡Ah, sí! Ése es aquel bullebulle que hace gestos a las cómicas, y las tira dulces a la silla cuando pasan, y va todos los días a saber quién dio cuchillada; y desde que se levanta hasta que se acuesta no cesa de hablar de la temporada de verano, la chupa del sobresaliente y las partes de por medio. |
|
|
PIPÍ.- Ese mismo. ¡Oh! Ése es de los apasionados finos. Aquí se viene por las mañanas a desayunar; y arma unas disputas con los peluqueros, que es un gusto oírle. Luego se va allá abajo, al barrio de Jesús; se juntan cuatro amigos, hablan de comedias, altercan, ríen, fuman en los portales. Don Serapio los introduce aquí y acullá hasta que da la una, se despiden, y él se va a comer con el apuntador. |
|
|
DON ANTONIO.- ¿Y ese don Serapio es amigo del autor de la comedia? |
|
|
PIPÍ.- ¡Toma! Son uña y carne. Y él ha compuesto el casamiento de doña Mariquita, la hermana del poeta, con don Hermógenes. |
|
|
DON ANTONIO.- ¿Qué me dices? ¿Don Hermógenes se casa? |
|
|
PIPÍ.- ¡Vaya si se casa! Como que parece que la boda no se ha hecho ya porque el novio no tiene un cuarto ni el poeta tampoco; pero le ha dicho que con el dinero que le den por esta comedia, y lo que ganará en la impresión, les pondrá casa y pagará las deudas de don Hermógenes, que parece que son bastantes. |
|
|
DON ANTONIO.- Sí serán. ¡Cáspita si serán! Pero, y si la comedia apesta, y por consecuencia ni se la pagan ni se vende, ¿qué harán entonces? |
|
|
PIPÍ.- Entonces, ¿qué sé yo? Pero ¡qué! No, señor. Si dice don Serapio que comedia mejor no se ha visto en tablas. |
|


odys
26 ago 2009 | 08:39 PM
De poesía no entiendo mucho, y de comedias teatrales tampoco, pero nadie me ha hecho reír tanto como lo hago al leer a Eduardo Mendoza. No he encontrado todavía a nadie que consiga combinar comedia, sátira y literatura como él lo hace. ¿Y tú?
abril-ale
26 ago 2009 | 09:17 PM
Un abrazo fortísimo de miércoles.
Besitos. :)
Jo
26 ago 2009 | 09:19 PM
Creo que ya sé a qué novela de Eduardo Mendoza te refieres: Sin noticias de Gurb. Una obra breve, pero divertidísima. Y de plena actualidad, porque lo de las zanjas en plena calle está a la orden del día, y lo de comerse los churros en una sauna es la mejor idea que haya tenido jamás un extraterrestre.
A mí me gustan algunos episodios de Don Quijote, el de Maritornes (creo que se llama así), la asturiana, tiene mucha gracia.
Pero en líneas generales la literaturas española me parece muy seria, a veces demasiado, hay pocos autores que hagan reír.
Jo
26 ago 2009 | 09:21 PM
Qué tal, Abril?
Aquí seguimos, como se dice, al pie del cañón.
Un abrazo
odys
26 ago 2009 | 09:24 PM
Sin noticias de Gurb está bien, pero prefiero otras suyas, como el laberinto de las aceitunas, el misterio de la cripta embrujada, el tocador de señoras o el último trayecto de Horacio Dos.
mi-jardin-secreto
26 ago 2009 | 09:37 PM
Eso me gusta...que nos mantengamos firmes.
Jo, siempre un placer visitar tu espacio...besitos. :D
Jo
26 ago 2009 | 09:41 PM
De este autor solo he leído tres novelas, la de la Cripta, la de Gurb y la de la ciudad de los prodigios, o sea, Barcelona. Esta última, no me gustó tanto como los otras dos.
Jo
26 ago 2009 | 09:44 PM
Jardín, se ha creado un profundo vacío en este blog ahora que ya no hay novela, tendré que reciclarme y pasar a escribir cuentos o artículos de costumbres. O crónicas deportivas, como hacía Ignacio Calderón.
merce-hola
27 ago 2009 | 12:34 AM
Vaya he leído que has quitado los posts. Siento no haber podido leerlos todos. Intentare seguirte más de cerca de partir de ahora. :-)
Mayca
27 ago 2009 | 12:58 PM
Gracias por la recomendación, es cierto que la literatura española peca de seria así que si hay algo divertido para leer mejor que mejor.
Un abrazo, Jo.
Jo
27 ago 2009 | 04:44 PM
Esí es, Merce, me va a costar otro año superar la marca de 300 post.
Un abrazo,
Jo
Jo
27 ago 2009 | 04:49 PM
Hola, Mayca, he pasado por tu blog, también tienes mi voto que te otorga el título de mejor cronista de los pueblo de España, creo que en total ya sumas 3 votos, más el tuyo, si las cuentas no me fallan, hacen 4, y como los de tu favorito suman el doble, ya vamos por 5 votos, pero para hacer justicia, nosotros sumamos también el doble, lo que te da un total de 8 votos. Ufff... no está nada mal.