Zapatero dijo: «El cambio climático es una de las causas de la recesión.»

Que esta frase salga de la boca de un político, de un jefe de gobierno, para ser precisos, me llama la atención; primero, porque invita a actuar, a hacer algo para invertir la tendencia. Esto, de entrada, me parece muy bien.

En segundo lugar, me llama la atención porque creo que da en el clavo. No se trata ─como dicen algunos malintencionados─ de una frase estúpida, vacía de contenido. Es la pura realidad: la crisis económica coincide con una progresión notable de los accidentes de tipo atmosférico. Las catástrofes naturales se suceden sin parar desde que comenzó la crisis. Es cierto que antes también se producían estos desastres naturales; pero no cabe duda de que existe una coincidencia por lo menos llamativa en las fechas...

El sistema capitalista ha entrado en una profunda crisis justo cuando más se desencadenan los elementos (no hay semana, en lo que va de año, que no contemos alguna inundación, granizada, vendaval, terremoto, incendio... en alguna parte del planeta). Detrás de los desperfectos están las reparaciones; y detrás de las reparaciones están las Compañías Aseguradoras, que son la otra cara de los bancos. Por eso el sistema financiero mundial está ligado con el devenir climático.

Y por eso mismo la frase de Zapatero adquiere todo su sentido; no es ninguna tontería, sino el reflejo de la cruda realidad, la punta del iceberg ─diría yo─.