¿Qué dirán de la democracia quienes nos sucederán en el vivir cotidiano? ¿Dirán que la democracia fue cómplice de la destrucción masiva del hábitat? ¿Dirán que con la excusa de que "había derechos y libertades" se masacró y aniquiló el derecho a existir de las próximas generaciones?

¿Qué democracia es esa, que niega la dignidad, y hasta el ser, a los hijos del mañana? ¿Qué democracia es esa que solo piensa en el pan de hoy, y hace caso omiso de cómo preservar este pan para siempre?

¿Vivimos en una democracia o en un sistema depredador por excelencia, basado en el consumo a ultranza, en la esclavitud de las apariencias y el despilfarro a manos llenas? ¿Qué modo de vida es ese, que arremete contra los recursos vitales, que destruye -tal una mortífera plaga de langostas- las condiciones de la vida misma en el planeta? ¿Es esto lógico? ¿Es esto razonable?

No, esto no es una democracia, sino un sistema que permite el abuso, y el gasto incontrolado, y el engaño a la población por parte de una élite egoísta que cuenta con el apoyo no solo de los dirigentes, sino del Estado: esa máquina infernal, hecha para recaudar impuestos, mantener el orden y someter a todo ciudadano de a pie a su arbitrio.

Esto no es una democracia, sino el medio hipócrita que se han dado los gobernantes para seguir explotando, destruyendo, esclavizando, masacrando cualquier forma de vida en la Tierra.

¿Qué dirán de esto las futuras generaciones, si por casualidad logran sobrevivir en medio del caos que nos espera?