El objetivo es aportar soluciones fáciles y eficaces que contribuyan a una gestión responsable de los recursos naturales.


1. En materia de consumo de agua, hay una manera simple de lograr un ahorro importante:

El alero de los tejados acumula gran cantidad de agua en días de lluvia. La cual es conducida a través del canalón y las cañerías hacia el desagüe. ¡Qué pena de agua desperdiciada para siempre!

Solución: Acaba de salir al mercado un sistema que recoge esta agua procedente del canalón gracias a un depósito y un grifo muy fáciles de instalar. En una noche de lluvia se puede guardar más de ¡500 litros! Si todos los edificios dispusieran de este mecanismo el ahorro de agua sería más que considerable para la población.

Nota: Debajo de los aleros que dan a una terraza colocaremos unos contenedores. En mi casa este simple gesto me ha proporcionado ¡160 litros en los días de lluvia! Y como aquí llueve mucho, resulta que la idea ha sido súper eficaz. Con esta agua doy abasto a la cisterna del cuarto de baño, y aun me sobra.


2. A la hora de realizar las compras:

Hay que tener en cuenta que el lugar donde acudamos a comprar repercute en la calidad de vida de tu ciudad.

Si dejas de lado los mercados, los mercadillos y las tiendas de proximidad para comprar sólo en las grandes superficies, estás favoreciendo por un lado el monopolio de la distribución y del comercio, por otro que unos pocos acaparen las riquezas en detrimento de la mayoría.

Nota: Se prevé una disminución de puestos de trabajo en los supermercados y grandes centros comerciales porque la labor de las cajeras será sustituida por el auto-servicio. Sólo es una cuestión de tiempo para que así suceda.

3. ¿Qué debemos comprar?

Si bien es difícil responder a esto (depende de las necesidades de cada cual), al menos es fácil saber lo que NO debemos comprar:

Evita a toda costa los productos híper embalados: NO a los envoltorios individuales de pastelitos y demás ejemplos de despilfarro industrial.

Favorece los productos locales con el fin de reducir en lo posible el transporte por carretera de un máximo de productos.

Consume sólo productos de temporada: Di NO a las fresas en invierno, etc, etc.

Ahorra dinero inteligentemente: NO al afeitado con maquinilla de usar y tirar; escoge la máquina eléctrica (hoy en día existen modelos eficaces que duran años y nos ahorran muchísimas «maquinillas de plástico».

Sé responsable, sé lógico: ¿Por qué usar a cada momento servilletas de papel, trapos de papel, bayetas de papel... Cuando las de toda la vida, las de tela, duran más, son más baratas, no contaminan el medio ambiente y además favorecen el ahorro en nuestros hogares?

4. Para desplazarte:

No permitas que los automóviles hagan el trabajo por ti. Andar es bueno para la salud. Andar favorece la respiración de los pulmones y la circulación de la sangre. Si quieres tener una vida sana, comienza por recuperar el hábito de andar. El cual hemos ido dejando de lado porque nos han impuesto un modo de vida que no se corresponde -en absoluto- con nuestras auténticas necesidades vitales.

Si la distancia a recorrer es demasiado larga: Recuerda que pedalear es casi tan sano como andar. Recuerda también que viajar en grupo es ¡muchísimo! más divertido que viajar solo en el coche. Apuesta, en definitiva, por el transporte colectivo.


5. Hacia una nueva ética:

¿Afirman que el atún rojo está en peligro de extinción y pensamos que «esto no nos concierne ya que nosotros no somos atunes»?

¿La barrera de coral australiana desaparecerá muy pronto y esto «nos da absolutamente igual»?

¿El gorila que habita en las selvas del río Congo conocerá la extinción por culpa de la caza furtiva; pero esto es algo que tiene para mí «relativa importancia», aunque admito que el ser humano y los gorilas comparten más del 99 por ciento de su código genético?

Soy consciente de que en un futuro próximo habrá: menos agua, más sequía, más inestabilidad atmosférica, riesgos graves de inundación en todas partes, subida de las aguas del mar, agudización de los extremos, y, no obstante, ¿creo que todo esto aún queda lejos y que para entonces ya se descubrirá el remedio o, en todo caso, considero que a mí no me concierne?

Solución: Si has respondido afirmativamente a la mayoría de estas preguntas, quiere decir que todavía no estás convencido de la necesidad «urgente» de cambiar nuestro modo de vida.