A continuación os dejo unos fragmentos pertenecientes al libro escrito por Miguel Delibes: "Un Mundo en Agonía". Aparte de haber sido un gran escritor y una excelente persona, fue de los primeros en expresar su inquietud por el futuro de la vida en este precioso mundo.
Fuente:
http://condecrapula.spaces.live.com
(Agradezco la labor del profesor José Luis Yela, de quien tomo esta cita de Miguel Delibes).
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"... [en] ... Castilla, ... cada árbol sacrificado es un nuevo paso hacia la miseria y la tiranía."
"[La sociedad "civilizada" es] una sociedad despersonalizadora, pretendidamente progresista, pero, en el fondo, de una mezquindad irrisoria. El verdadero progresismo no estriba en un desarrollo ilimitado y competitivo, ni en fabricar cada día más cosas, ni en inventar necesidades al hombre, ni en destruir la Naturaleza, ni en sostener a un tercio de la Humanidad en el delirio del despilfarro mientras los otros dos tercios se mueren de hambre, sino en racionalizar la utilización de la técnica, facilitar el acceso de toda la comunidad a lo necesario, revitalizar los valores humanos, hoy en crisis, y establecer las relaciones hombre-naturaleza en un plano de concordia."
"Perfil semejante, aún más negativo, nos ofrece el tan cacareado progreso económico y tecnológico. El hombre, arrullado en su confortabilidad, apenas se preocupa de su entorno. La actitud del hombre contemporáneo se asemeja a la de aquellos tripulantes de un navío que, cansados de la angostura e incomodidad de sus camarotes, decidieran utilizar las cuadernas de la nave para ampliar aquellos y amueblarlos suntuosamente. Es incuestionable que, mediante esta actitud, sus particulares condiciones de vida mejorarían, pero ¿por cuánto tiempo? ¿Cuántas horas tardaría ese buque en irse a pique -arrastrando a culpables e inocentes- una vez que esos tripulantes irresponsables hubieran destruido la arquitectura general de la nave para refinar sus propios compartimentos? He aquí la madre del cordero. Porque ahora que hemos visto suficientemente claro que nuestro barco se hunde ¿no sería progresar el admitirlo y afrontar los oportunos remedios para evitarlo?"
"El hombre, obcecado por una pasión dominadora, persigue un beneficio personal, ilimitado e inmediato, y se desentiende del futuro. Pero, ¿cuál puede ser, presumiblemente, ese futuro? Negar la posibilidad de mejorar y, por lo tanto, el progreso, sería por mi parte una ligereza; condenarlo, una necedad. Pero sí cabe denunciar la dirección torpe y egoísta que los rectores del mundo han impuesto a ese progreso. Así, quede bien claro que cuando me refiero a "progreso" para ponerlo en tela de juicio o recusarlo no es al progreso estabilizador y humano -y, en consecuencia, deseable- al que me refiero, sino al sentido que se obstinan en imprimir al progreso las sociedades llamadas civilizadas."
"El desarrollo humano no es sino un proceso de decantación del materialismo sometido a una aceleración muy marcada en los últimos lustros. Al teocentrismo medieval y al antropocentrismo renacentista ha sucedido un objeto-centrismo que, al eliminar todo sentido de elevación en el hombre, le ha hecho caer en la abyección y en la egolatría."
"El hombre de hoy usa y abusa de la Naturaleza como si hubiera de ser el último inquilino de este desgraciado planeta, como si detrás de él no se anunciara un futuro. La Naturaleza se convierte así en el chivo expiatorio del progreso."
"Michel Bosquet dice, en Le Nouvel Observateur, que ''a la Humanidad que ha necesitado treinta siglos para tomar impulso apenas le quedan treinta años para frenar ante el precipicio''."
"En la Naturaleza, ... todo cuanto sea conservar el medio es progresar; todo lo que signifique alterarlo esencialmente, es retroceder. Empero, el hombre se obstina en "mejorarla" y se inmiscuye en el equilibrio ecológico, eliminando mosquitos, desecando lagunas o talando el revestimiento vegetal. En puridad, las relaciones del hombre con la Naturaleza, como las relaciones con otros hombres, siempre se han establecido a palos. La Historia de la Humanidad no ha sido otra cosa hasta el día que una sucesión incesante de guerras y talas de bosques. Y ya que, inexcusablemente, los hombres tenemos que servirnos de la Naturaleza, a lo que debemos aspirar es a no dejar huella, a que se "nos note" lo menos posible. Tal aspiración, por el momento, se aproxima a la pura quimera. El hombre contemporáneo está ensoberbecido; obstinado en demostrarse a sí mismo su superioridad, ni aun en el aspecto demoledor renuncia a su papel de protagonista. En esta cuestión, el hombre-supertécnico, armado de todas las armas, espoleado por un afán creciente de dominación, irrumpe en la Naturaleza, y actúa sobre ella en los dos sentidos citados, a cual más deplorable y desolador; desvalijándola y envileciéndola."
"La Humanidad ... elimina aquello -los bosques- que, momentáneamente, no le es necesario para sobrevivir. El "primero vivir y luego filosofar" se impone de nuevo."
"Gastar lo que no puede reponerse puede obedecer a una exigencia de un estadio de civilización voraz, que a nosotros mismos, sus autores, nos ha sorprendido, pero terminar con aquello que nos es imprescindible y cuyo final pudo preverse revela un índice de rapacidad y desidia que dicen muy poco a favor de la escala de valores que rige en el mundo contemporáneo."
"Mientras el respeto a los delicadísimos mecanismos ecológicos no sea actitud desinteresada y general, apenas adelantaremos un paso. En este juego participamos todos, pero nadie debe reservarse el derecho de hacer trampas. Nuestro planeta se salvará entero o se hundirá entero. Unicamente empleando la inteligencia y la razón podremos escapar de la amarga profecía de Roberto Rossellini cuando dice que ''nuestra civilización morirá por apoplejía porque nuestra opulencia contiene en sí las semillas de la muerte''."
"... la destrucción de la Naturaleza no es solamente física, sino una destrucción de su significado para el hombre, una verdadera amputación espiritual y vital de éste. Al hombre, ciertamente, se le arrebata la pureza del aire y del agua, pero también se le amputa el lenguaje, y el paisaje en que transcurre su vida, lleno de referencias personales y de su comunidad, es convertido en un paisaje impersonalizado e insignificante".


abril-ale
20 mar 2010 | 08:51 PM
Jo, gracias por llevarnos hasta ese libro. Lo buscaré y me adentraré en el.
Besos.
vidasostenible
20 mar 2010 | 11:56 PM
¡Cuán ciertas estas palabras de Miguel Delibes! Pero parece que estuvo predicando en el desierto cuando escribió esto porque nuestros eruditos, políticos y sociedad en general no han tomado nota de estas palabras tan sabias de tan famoso personaje.
Joaquín Martínez
21 mar 2010 | 07:23 AM
Hola, Abril, es un gran libro que ya anticipa muchos de los cataclismos actuales. No ha perdido, bien al contrario, actualidad.
Feliz domingo
Joaquín Martínez
21 mar 2010 | 07:27 AM
Sí que estuvo predicando en el desierto. Creo que este libro fue publicado en los años 80. Suscitó escaso interés en los lectores. Todavía no había una conciencia ecológica, si bien ya algunas personas daban la voz de alarma, entre las que se encontraba el gran Miguel Delibes. Ahora España es más desierto que antes, hasta regiones verdes, como Galicia, están tocadas por la deforestación, y el problema del agua se vuelve tan acuciante que sobrecoge la falta de medidas serias por parte de los gobiernos.
luism
27 jul 2010 | 11:07 AM
Sí, pero también escribía libros sobre la caza, él, que amaba a los árboles. Recuerda lo que contestó Umbral, su amigo, a su invitación para matar conejos.
Abril, un saludo.
luism
27 jul 2010 | 12:55 PM
Muchas gracias, Luz. Efectívamente, pero no se comprende; al revés. cada ser vivo o un enemigo o una víctima, según sea de fuerte. Y no lo digas porque cuestionas la gran obra magna de la creación, embeloço de trovadores... Muy afectuosamente.
Joaquín Martínez
27 jul 2010 | 05:07 PM
De Delibes no he leído ninguna de sus obras dedicadas a la caza, pero sí ese librito ecológico que escribió en los 80. Me quedo con sus palabras sensatas, con lo que contribuye a hacer de este mundo un planeta mejor. Mi idea es juzgar a las personas en conjunto, juzgar al sistema, al que considero culpable de nuestros males, pero no suelo meterme con las personas vistas por separado.
luism
27 jul 2010 | 09:23 PM
Joaquín: En primer lugar, una aclaración: el asunto ha sido una casualidad. No había leído tu escrito cuando yo hice el mío. No ha habido un ánimo polémico intencionado. Curiosamente acababa de leer a Umbral, que narraba la anécdota transcrita. Una desagradable casualidad.
Respecto a lo que comentas, es perfectamente legítimo. El mundo está hecho así, a parches y así hay que tomarlo.
No obstante, es extraña esa inconsecuencia o incoherencia en personas que se supone están superdotados espiritualemente.
Respecto a tomar el todo o partes, depende de muchos factores y "cantidades":
¿De qué serviría que una persona llevara una vida ejemplar durante 40 años, y a los cuarenta años y un día montara en un bombardero y soltara una bomba atómica sobre una ciudad repleta de civiles?
¿Con qué parte de su vida nos quedamos?
Un abrazo.
Joaquín Martínez
28 jul 2010 | 06:42 AM
Esto que cuentas ha ocurrido, por desgracia, alguna vez. Si una persona de bien comete al final de su vida una fechoría de ese calibre debe quedar para la posteridad como lo que es: un criminal.
nofler
28 jul 2010 | 12:26 PM
que bonito , que pena que todo siga hacía abajo.....