La sonda Galileo ha explorado la atmósfera de Júpiter, así como sus satélites más importantes, entre los que se encuentra Europa. La superficie de Europa está congelada, una espesa capa de hielo la cubre en su totalidad, las temperaturas alcanzan una media de -130 grados. Sin embargo, se ha detectado un campo magnético importante, se sospecha que bajo la capa de hielo existe un océano que puede contener más cantidad de agua que la que hay en la Tierra. Los científicos pondrían la mano en el fuego: en ese océano subterráneo quizá hay vida, está por ver si microscópica o evolucionada hacia organismos más complejos.

Este es un dato a tener en cuenta, porque lo mismo se dice del planeta rojo, Marte: allí también es posible que bajo la superficie congelada de los casquetes polares, con una media¹ de -80º, exista otra capa de agua en estado líquido, donde tal vez se reúnen todas las condiciones para que la vida prospere, aunque sea a través de microorganismos:

 

«La masa de hielo perpetuo tiene un tamaño de unos 100 km de diámetro y unos 10 m de espesor. Así pues los casquetes polares están formados por una capa muy delgada de hielo de CO2 ("hielo seco") y quizá debajo del casquete Sur haya hielo de agua.»

 

«Tan solo se ha podido encontrar agua en estado sólido (hielo) y se especula que bajo tierra pueden darse las condiciones ambientales para que el agua se mantenga en estado líquido.»

 

El gas metano puede ser un importante indicio que confirme la existencia de vida en otro planeta que no sea el nuestro:

 

«Trazas de metano [este gas sólo puede tener un origen volcánico o biológico] fueron detectadas en la atmósfera de Marte en 2003 lo cual es considerado un misterio, ya que bajo las condiciones atmosféricas de Marte y la radiación solar, el metano es inestable y desaparece después de varios años, lo que indica que debe de existir en Marte una fuente productora de metano que mantiene esa concentración en su atmósfera, y que produce un mínimo de 150 toneladas de metano cada año.»

 

La conclusión a la que llego es la siguiente: los planetas albergan vida en dos zonas distintas de su geografía:

O bien, en la superficie.

O bien, debajo de la superficie: puede que así suceda en el satélite de Júpiter, Europa, así como en Marte.

También es posible que se den ambas posibilidades a la vez: este sería el caso de la Tierra, que acoge vida sobre y bajo la superficie.

Yo creo que la Tierra es una excepción a la regla. Seguramente, la mayoría de los planetas albergan vida bajo su suelo y nada más que bajo su suelo. Éste no es el caso de la Tierra, y por ello me parece una excepción. Pero es posible que los otros mundos del sistema solar también posean formas peculiares de vida. ¡Quién sabe lo que oculta el manto de hielo de un satélite tan misterioso como Europa!

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«¹La temperatura en la superficie depende de la latitud y presenta variaciones estacionales. La temperatura media superficial es de unos 218 K (-55 °C). La variación diurna de las temperaturas es muy elevada como corresponde a una atmósfera tan tenue. Las máximas diurnas, en el ecuador y en verano, pueden alcanzar los 20 °C o más, mientras las máximas nocturnas pueden alcanzar fácilmente -80 °C. En los casquetes polares, en invierno las temperaturas pueden bajar hasta -130 °C.»

Fuente de todas las citas aportadas: Wikipedia.