Después de una jornada bastante ardua en el instituto –siempre de aquí para allá– has regresado a casa con la conciencia un poco agitada, pues temes otra llamada furibunda del concejal de cultura.

Ya sabes lo que harás para que no la tome contigo: conseguirás una foto decente de la Plaza Ducal, una de esas que aparecen en la guía turística. Y luego conseguirás otra del mismo corte para la fachada del Teatro municipal, que también vale la pena.

Y, por último, aprovechando que el Pisiuerga pasa por Valladolid, digo, aprovechando que el río Meuse pasa por Charleville, realizarás una exposición cuyo tema es:

 

PASEN Y VEAN LOS COCHES DE CHARLEVILLE:

 

Imagen de la plaza del ayuntamiento. Querías que hubiera más tráfico, pero la hora punta acababa de finalizar. Serían entonces las seis y media de la tarde.

Al verte tomar la foto en la ventanilla del vehículo, el peatón acelera el paso. ¡Demasiado tarde, amigo!


El tren pasa; y los coches también pasan.
Los vehículos no dan la libertad, sino todo lo contrario. ¡Un reflejo dice más que mil imágenes!
Escaparate de la única tienda "bío" de Charleville. ¡Es carísima!
El señor Martínez vende helados. Pero tú no eres ese Martínez, sino otro que también se llama Martínez.
Fuente céntrica de la Plaza Ducal. Al fondo, la calle peatonal de Charleville.Vista panorámica de la Plaza Ducal. Espero que el concejal de cultura te perdone los devaneos anteriores gracias a esta foto-postal.

Una señora cruza la calle con su carro de la compra.
El edificio último está dentro de la Plaza Ducal.
Fachada del teatro vista desde el escaparate de enfrente.
Fachada con verja de una Caja de Ahorros: símbolo de lo que están haciendo los banqueros con el mundo: privar de libertad a muchas personas.





Gatos recogidos por la sociedad protectora de animales esperan que alguien los adopte.
Au bon coin quiere decir: "En el rincón ideal".


Un señor te pide que le hagas una foto, y tú accedes amablemente.


Al final de tan larga exposición de fotos, la reina es y seguirá siendo tu gata Carmela. ¡Y decir que le tengo un poco de envidia!