En Francia ha tenido éxito una canción comprometida con el devenir de la Tierra. Se titula: «Il faut que tu respires» [Tienes que respirar]. Dice así la letra:
Acércate niño escúchame bien
voy a contarte la historia del ser humano
al principio no había nada al principio todo iba bien
la naturaleza progresaba, no había caminos
después el hombre desembarcó con sus grandes zapatos
dando patadas en los hocicos para hacerse respetar
carreteras de sentido único se puso a trazar
flechas en la llanura se han multiplicado
y todos los acontecimientos son controlados
en dos tiempos tres movimientos la historia se ha plegado
será mañana la víspera cuando demos marcha atrás
incluso hemos empezado a contaminar los desiertos.
Tienes que respirar
no sirve de nada decirlo
vas a morir de tanto reír
no sirve de nada decirlo
Dentro de unos años habremos acabado con la hoja
y los nietos solo tendrán un ojo
en medio de la frente y te preguntarán
por qué tú tienes dos y no sabrás qué decir
Aunque les expliques bajito
que no tienes la culpa que la culpa es de los ancestros
ya no habrá nadie que te lave las manos
les contarás los tiempos en que podías
comer frutas en la hierba tumbado en los prados
en el bosque había animales por todas partes
al principio de la primavera volvían los pájaros
Tienes que respirar,
etc.
Lo peor de esta historia es que somos esclavos
algo asesinos, incapaces
de mirar a los árboles sin sentirse culpables
medio harapientos, cien por cien miserables
Esta es la historia insignificante del ser humano
no es bonita no conozco el final
no hemos nacido en una flor sino en un agujero
que llenamos todos los días como si fuera una fosa común
Tienes que respirar,
etc.
Autor: Mickey 3D
A propósito de esta canción, cuya letra puede gustar o no, he oído decir que el intérprete es un «donneur de leçons» [alguien que da lecciones, alguien que osa decir cómo se tienen que comportar los otros»].
Este comentario me sirve a mí para plantear la siguiente pregunta: ¿denunciar la destrucción del medio ambiente es «dar lecciones de moral», es adoptar una actitud de moralista, léase, actitud de «prepotente»?
Yo pienso que no, porque el medio ambiente es de todos y todos tenemos derecho a defender como buenamente podamos lo que a todos pertenece y lo que a todos nos están robando.
La agresión no la cometen los supuestos «moralistas», sino que agreden la contaminación acústica y ambiental de los coches, la pesca indiscriminada, la quema de los bosques y el vertido de productos tóxicos a los ríos y mares. Es nuestra sociedad de consumo la que actúa con una prepotencia y cinismo sin cuento.
Por otro lado, me doy cuenta de que siempre se ataca a los ecologistas no por sus argumentos sino por el simple hecho de denunciar los abusos cometidos, por el simple hecho de hablar sobre un tema que muchos consideran tabú [otra vez la «política del avestruz» haciendo estragos en la conciencia colectiva], como si nadie estuviera legitimado para prevenir sobre lo que está pasando.
No es de índole moralista la canción de Mickey 3D, porque la letra no habla de cómo se debe comportar uno «moralmente», sino que expone la destrucción de un mundo que estamos volatizando a una velocidad de vértigo.


nofler
20 may 2010 | 12:21 PM
siempre contigo!!!! Hoy una mujer de ciudad que en su niñez fué campesina me comentó que antes los hombres campesinos, tenían como reloj el sol y sabían en que hora tenían que recojer el fruto para no molestar a las abejas en su trabajo, ahora el respecto hacia el medio ambiente es otra farsa más de esta suciedad actual. Utrella!
lasrecetasdeteresa
20 may 2010 | 04:27 PM
Hola Jo no se que decir ya que siempre llevas razón. Besitos
Joaquín Martínez
20 may 2010 | 08:07 PM
Ahora vivimos no al ritmo del sol sino de los relojes electrónicos, que nos dictan el paso como si viviéramos en un cuartel.
Un abrazo,
Jo
Joaquín Martínez
20 may 2010 | 08:10 PM
Hola, Teresa,
Si en algo no estoy acertado me gustaría saberlo para corregirlo. En un blog tengo el tiempo de meditar bien lo que escribo antes de mandarlo a la arena pública, por eso es más difícil equivocarse, además siempre estoy retocando y corrigiendo los trabajos que aquí envío.
Un abrazo,
Jo