
La Isla de Pascua se sitúa en la Polinesia, en pleno océano Pacífico. En la actualidad pertenece a la bandera de Chile. Pero su pasado es uno de los más enigmáticos de la historia de la humanidad. De este pasado deberíamos sacar severas advertencias para el porvenir del planeta, de seguir obrando como lo hacemos en la actualidad.
Los aborígenes de aquella isla del Pacífico eran los Rapa Nui, cuya procedencia se discute aún: para algunos científicos, este pueblo procedía de Tahití; para otros, eran originarios de América del Sur.
Fue un pueblo próspero, que disfrutaba de un clima agradable y de un paisaje fértil, con fauna y flora variopintas¹. Esta sociedad se dividía en férreas clases², rendía culto a sus antepasados y deificaba a los dirigentes. La igualdad brillaba por su ausencia.
Se cree que a consecuencia de una sobre-población surgieron rivalidades entre los distintos clanes, las cuales condujeron a la guerra y posterior extinción de la población entera.
Comenzaron a cortar los árboles de manera masiva cuando los gobernantes, henchidos de orgullo, decidieron competir en monumentos a la memoria de sus ancestros. Las famosas estatuas, conocidas con el nombre de «moáis», son lo único que ha quedado de esta cultura, extinta porque fue presa de la prepotencia y la ignorancia de los habitantes.
Exactamente lo mismo que está sucediendo con nuestra opulenta civilización del Consumo a manos llenas, cuyo símbolo será –cuando todo haya acabado para nosotros– una simple y cilíndrica lata de coca-cola. Ese será el triste legado que dejaremos a las generaciones futuras: un campo estéril, con miles de desperdicios y latas de aluminio por doquier.
¡Y con eso tendrán que alimentarse los que nos sucedan en el tiempo!
Hay personas, muchas personas, que no lo quieren ver, cierran los ojos como si con ellos no fuera la cosa. Yo imagino al pueblo Rapa Nui cuando se dispuso a destruir el hábitat que permitía su existencia³, la propia existencia de este pueblo dirigido por la opulencia, la ceguera y el orgullo.
Y la historia se está repitiendo de nuevo, pero esta vez a escala mundial.
Si los habitantes de la Isla de Pascua se aniquilaron a sí mismos, podemos pensar que ése era su problema. Pero en estos momentos la mundialización se está llevando por delante a todos, inocentes y culpables, cómplices o ajenos a esta dinámica destructora que tanto caracteriza al sistema capitalista.
Aquí pagan justos por pecadores; y lo peor es que no habrá una segunda oportunidad para nadie. Hemos transformado el mundo en otra Isla de Pascua.
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¹«Actualmente hay pocos árboles en la isla. Los que hay forman pocas veces un pequeño grupo. Parece ser que el bosque de palmeras original fue deforestado por los nativos, utilizando la madera para erigir las estatuas de los moais. [...]
Recientemente se cita como ejemplo de deforestación en la película Home (documental).»
²«La sociedad rapanui, gobernada por el ariki, que reclamaba ascendencia directa de los dioses, estaba dividida en tribus y con clases muy estratificadas. Cada tribu ocupaba una zona, siempre con franja costera. La mayor parte de la población vivía hacia el interior, junto a las áreas de cultivo. En el litoral establecían centros religiosos, políticos y ceremoniales (como en Anakena y Akahanga) y adoraban a los ancestros casi deificados representados por los moái. Todavía no se sabe cómo se realizó la construcción y desplazamiento de aquellas esculturas, de las que existen cerca de un millar.
Se estima que la población de Rapa Nui, sufrió una crisis de sobre-población en los siglos XV y XVIII, lo que pudo haber provocado guerras entre las tribus, con la consiguiente destrucción de los altares ceremoniales y el abandono de las canteras en que se tallaban los moái. Los nativos comenzaron a vivir en cuevas y debieron de padecer periódicamente la escasez de alimentos.»
³«La imagen general que se obtiene de la isla de Pascua es uno de los ejemplos más extremos de destrucción forestal en el Pacífico, y uno de los más extremos en el mundo: todo el bosque ha desaparecido, con todas sus especies extinguidas".
Diversos estudios botánicos han demostrado que antes de la llegada del hombre, durante cientos de miles de años, y al menos durante los primeros tiempos de la colonización humana, la isla estuvo cubierta de bosques con árboles altos. A la llegada de Roggeveen sin embargo, estaba convertida en un terreno árido y baldío.»
Fuente de las tres citas: Wikipedia.


nofler
17 jun 2010 | 11:46 AM
MUY TRISTE....lo que nos espera si no depertamos pronto. Utrella!
Joaquín Martínez
17 jun 2010 | 11:59 AM
Así es, y lo peor es que cuanto más evidente se hace, más se niega la sociedad a reconocer la necesidad de un cambio urgente.
Utrella!!!
merce-hola
17 jun 2010 | 04:03 PM
Nos lo estamos cargando todo...cuando pararemos?
charlitox
17 jun 2010 | 11:20 PM
Muy interesante, Jo. Si el hombre aprendiera de los errores del pasado... No estaríamos como estamos.
Siempre me apasionó el enigma de la Isla de Pascua...
Sabes que es la isla más remota de la Tierra? El lugar más lejano a cualquier territorio habitado...
Salu2
abril-ale
18 jun 2010 | 12:43 AM
Un panorama en extremo estremecedor.
Abrazos fortísimos.
Joaquín Martínez
18 jun 2010 | 06:32 AM
Hola, Merce, no vamos a parar hasta que ya no quede nada por destruir.
Feliz viernes,
Jo
Joaquín Martínez
18 jun 2010 | 06:35 AM
La incomunicación de los Rapa Nui se ha puesto como una de las causas de su extinción, ya que no podían establecer relaciones comerciales con otros pueblos. Se auto liquidaron porque no tenían apertura hacia el exterior. Al cortar todos los árboles no podían ni siquiera salir a pescar.
Un abrazo, Carlos,
Jo
Joaquín Martínez
18 jun 2010 | 06:37 AM
Hola, Abril, el caso de la Isla de Pascua debería enseñarse en todas las escuelas del mundo para que sirva de aviso a navegantes. Es preciso que la sociedad tome conciencia de que nada es eterno, que una vez rompamos el equilibrio ya no habrá vuelta atrás.
Un abrazo,
Jo
nofler
18 jun 2010 | 08:55 AM
la inteligencia humana , ja! que risa, talan los árboles que son los que le ofrecen la posibilidad de vivir, igual que nosostros ahora talamos árboles para hacer más y más carreteras, poligonos industriales, etc....
Desde luego que somos listos los humanos......
a-la-intemperie
18 jun 2010 | 11:12 PM
y cuándo los humanos aprendemos de hechos pasados ? Nunca.
Muy buen reporte sobre la Isla de Pascua.
Cariños
Joaquín Martínez
19 jun 2010 | 09:56 AM
La inteligencia humana brilla por su ausencia.
Feliz sábado, Jo.
Joaquín Martínez
19 jun 2010 | 09:58 AM
Gracias, Daniela. La Isla de Pascua es un buen ejemplo de lo que nos espera. Es cierto que la historia se repite: el ser humano ya ha conocido la extinción masiva. Y volverá a repetirse semejante catástrofe.
gabriela
30 nov 2010 | 10:33 PM
¿Recuerdan ustedes el eclipse de sol? Viajó muchísima gente a verlo en la Isla de Pascua, lo que trajo aparejado un problema tremendo...Tener agua suficiente, embotellada, y luego ¿qué hacer con tanta botella?¿qué hacer con tanta basura ? Hablaban de 4 botellas al día por turista....una burrada...llevar , acarrear...lo mismo con los alimentos...y los desechos...