Los holandeses se cargaron el partido con el beneplácito del árbitro. Han dejado un pésimo sabor de boca, estos holandeses: patadas, marrullerías, hasta un golpe de kárate sobre Xabi Alonso, y el árbitro sin expulsar a ningún jugador. Es lo que hicieron con Brasil y ahora han querido repetir la jugada. Por suerte, España no perdió la compostura, el equipo supo no caer en la trampa y desarrolló su juego, con recompensa final. Y luego dicen que la FIFA no está detrás de las burdas manipulaciones de los resultados: por medio de los árbitros, perjudica a unos equipos para favorecer a otros. España jugó contra doce, y salió victoriosa. Me alegro mucho, pienso que triunfó el fútbol frente a las mentiras y las trampas de los cicateros.