El concepto de «necesidad» ha adquirido una importancia desproporcionada en estos tiempos que corren. Hay necesidades y necesidades; unas se crean de la nada; otras desaparecen de pronto, siendo reemplazadas por las de nueva factura; y otras, por último, caen en saco roto o son olvidadas como si jamás hubieran existido.
Los industriales y estrategas de los hábitos en el consumo juegan a ser magos haciendo y deshaciendo supuestas necesidades, probando aquí, descartando allá, implantando alguna de reciente invención o favoreciendo el olvido de las que no convienen a su idea primera, que es la obtención de un máximo de beneficios.
Para ellos, todo se resume en aumentar las ganancias al precio que sea, modificando incluso las costumbres ancestrales, esas que habían sido de toda la vida. Hasta que llegaron los de la industria del marketing y se las fueron cargando una por una.
El truco consiste en hacer desaparecer –como por arte de magia– algo que era de uso común a fin de implantar luego la «necesidad» de vender un producto que sirva para tapar el hueco creado.
Los ejemplos de esta malévola estrategia se cuentan por millares:
Primero se hace de la ciudad un lugar «inhóspito». Luego se crea, a consecuencia de esto, la necesidad de esquivar las calles en la medida de lo posible: de ahí el éxodo masivo en periodo de vacaciones o la proliferación de los objetos que nos ayudan a evitar el ruido ambiente: MP3, Ipod, teléfonos móviles...
Primero se vende en los supermercados alimentos de baja calidad. Luego se crea, a consecuencia de esto, la necesidad de acudir a los productos farmacológicos, pues habrá que poner remedio a los estragos de la salud que ellos mismos (el sector de la distribución, la industria farmacéutica) han provocado.
Primero surge una inseguridad ciudadana alarmante. Luego se crea, a consecuencia de esto, la necesidad de aumentar la represión por parte de la policía mediante la multiplicación de agentes o la instalación de los radares caza-multas en las carreteras.
Primero se favorece el estrés dentro de la población. Luego se crea, a consecuencia de esto, la necesidad de implantar psicólogos o centros de ayuda para los adictos al alcohol; pero sin que esto sea obstáculo para que se lance una campaña que promueve las apuestas online y demás negocios donde la estafa es la palabra que lo resume todo.
Y mientras tanto, la gente de la calle se olvida de lo que realmente importa: comer sano, respirar sano y beber sano en un paisaje natural que, por desgracia, nos están escamoteando.


luism
31 jul 2010 | 08:07 PM
Y como sigamos así, bastará comer, respirar y beber. Sobre todo, beber: ya hay una lucha por el agua; incluso dentro de países "civilizados" como EEUU, donde se intenta privatizar grandes sectores. Hay reportajes sobre ello.
http://www.voltairenet.org/article128892.html
La pegunta va a ser ¿es el bichucho capitalista, o al final va a ser el bichucho humano...
Menos mal que somos finitos, (yo estoy bastante cansado) porque ¿imaginas las luchas que le esperan a las futuras generaciones' Incluso hasta para respirar (medio) sano, como pmuy bien dices...
Como decían los castizos de aquí (supongo que en fFancia también los habrá) : "demasié pal cuerpo".
Joaquín Martínez
31 jul 2010 | 08:23 PM
A mí me inquieta mucho el futuro de nuestra especie, no creo que salgamos adelante. Es cuestión de tiempo. Lo malo es que en el camino acabaremos también con el resto de las especies animales y vegetales.
luism
31 jul 2010 | 08:30 PM
esta especie, Joaquín, me parece es incompatible con las demás especies... Es la especie más tonta de la tierra. dicen que la zorra no caza cerca de sus crías. Nostros cazamos cerca de ellas, y si es peciso, a ellas. No es misantropía, que no la hay, pero es lamentable la actitud del hombre con sus semejantes.
P.S.- misantropía la de esos que provocan, como muy bien calculas, 2000 millones de hambrientos.
Joaquín Martínez
31 jul 2010 | 08:51 PM
La especie más ufana, más tonta, más hipócrita, más soberbia, más ridícula y menos creíble que jamás ha existido en la Tierra. Si el hombre se hizo a imagen y semejanza de Dios, entonces era un Dios bien tonto.
luism
31 jul 2010 | 10:12 PM
Y por eso no se puede criticar su obra de ingeniería: es poner en cuestión a ambos, imagen e imagen, cuerpo y figura en el espejo... y eso la soberbia del acomplejado humano no lo resiste.
Abril Alejandra
2 ago 2010 | 02:21 AM
Los animales se alejan del peligro y son solidarios en sus grupos. Nosotros somos depredadores de nosotros mismos y de las demás especie.
Aún tengo esperanza que se de un cambio y la nave cambie de rumbo, aunque, la luz de la esperanza se va apagando poco a poco.
Un abrazo a los dos.
Joaquín Martínez
2 ago 2010 | 07:35 AM
Y todavía hay quien sostiene, convencido de ello, que el mundo va a mejor...
luism
2 ago 2010 | 12:54 PM
Un abrazo, Ale. Saludos, Jo. (Mejor en unas cosas, peor en otras mcuhas más...