El vocablo ruido está asociado con el término «rueda». Cuando la inventaron, advirtieron que provocaba un sonido extraño al deslizarse por el suelo; un sonido poco natural, el cual fue bautizado con el nombre de «ruido» para evocar a la misma rueda.
Este término aludía, pues, a cualquier sonido que no procediera de la naturaleza, sino que hubiera sido creado por el ingenio humano.
A su vez «rueda» proviene de la palabra «redondo», ya que, en efecto, la rueda siempre imita la forma redonda del círculo.
En la antigüedad los pueblos eran redondos para mejor protegerse de los asaltos enemigos. El ruido que hacían las ruedas de las carretas no salía del círculo del poblado. Más allá eran los dominios de la naturaleza, con su gama de silbidos, rugidos, soplos, cantos y todo tipo de proezas acústicas. El ruido causado por el ser humano no podía competir con la amplia sonoridad del cosmos, que se envía como un juego de ecos una infinitud de notas silvestres y tonos lo mismo graves que agudos.
Sabido es que el hombre desciende del mono. Y más concretamente, desciende del árbol. Allá en las ramas pasaba la mayor parte de su tiempo gritando, chillando, aullando, vociferando (es lo mismo que continúan haciendo nuestros primos los chimpancés). Y cuando puso pie a tierra y dejó a sus espaldas la selva tropical para adentrarse en la sabana trajo consigo la manía de chillar como un energúmeno.
Esta salvaje costumbre se ha mantenido intacta a lo largo de los milenios. Los homínidos jamás han cesado de desgañitarse en sus relaciones con propios y extraños.
La competición con la naturaleza, que suele hacer con el sonido una dulce y equilibrada y relajante armonía, estaba servida. ¿Iban a sonar más fuerte los truenos que el cuerno con que el hombre se daba a la caza? No, no; eso no podía ser. ¿Se escucharía más rotundo el son del mar que el golpear los cueros con que los pueblos se cubrían para hacer frente a los rigores del invierno? No, no; eso tampoco podía ser.
Así pues, tras el ruido de la rueda, acaeció el ruido de la opaca cazuela, y tras éste el ruido de la piedra chocando con la punta de la lanza para darle filo, y tras éste el ruido de las sandalias de un ejército cuando choca en plena llanura con otro ejército tan colmado de hombres aguerridos como el primero de los ejércitos, y tras éste el ruido del comercio que se hace a la mar subido en veleras y galeotes o cualquier otro tipo de embarcación, a cual más aparatosa y pesada, y tras éste el ruido de Babel con muchos hombres que hablan al mismo tiempo y no se entienden y se gritan y se amonestan y se dicen los unos a los otros: «¿tonto yo?, pues anda que tú», y tras éste el ruido del tráfico de personas, que van y vienen, últimamente montados en vehículos que son los campeones del ruido.
Así que eso del progreso consiste en realidad en subir el nivel acústico de nuestras bulliciosas ciudades. Cuanto mayor y mejor sea el estrépito más estaremos inmersos en una sociedad avanzada.
Un pueblo atrasado es aquel que no tiene voz: sus callejuelas semidesiertas permanecen en un continuo y fatídico silencio. Añadidle vocerío, alarmas, jaleo de coches, bocinas, motores que rugen, motocicletas que pasan aullando, voz chillona de la vecina, televisión en voz alta, y tendrán montada la parafernalia del progreso.
Por consiguiente, pueblos primitivos, yo os garantizo que si queréis poneros al día no tenéis más que empezar a gritar como locos, hacer un ruido de mil demonios con máquinas, cacerolas, silbatos, tambores, flautas, platos y gaitas, o lo que mejor pilléis a mano.



nofler
2 nov 2010 | 10:59 AM
por eso el pueblo siguen durmiendo, bajo los ruidos del progreso y no perciben lo que sucede....la esencia perdida, el sonido de la vida, la vida de verdad.
Utrella!!
Buenas reflexiones!!!
Jo
2 nov 2010 | 11:07 AM
Es cierto, tanto ruido adormece. Es muy difícil salir del letargo. El ruido se come las buenas ideas y las intenciones sanas, las ahoga y confunde en el caos.
abril-ale
2 nov 2010 | 06:06 PM
¿Avanzar hacia dónde? Irremediablemente a la destrucción, que es donde consciente o inconscientemente avanzamos.
Abrazos fortísimos.
charlitox
2 nov 2010 | 06:44 PM
Pues seguiremos rodando y haciendo ruido...
Hasta dónde? Hasta cuándo?
Tal vez hasta que encontremos la paz y el silencio!!!
Salu2
luism
3 nov 2010 | 07:16 PM
Muy interesante etimlogía. Pero ¿del latín todo ello? Si sabes más, cuenta, cuenta... Saluos.
Jo
4 nov 2010 | 05:55 AM
Buena pregunta, Luis. "Etimología popular" es un concepto en lingüística que quiere decir que a una voz se le da una procedencia que no se justifica en la realidad evolutiva de esa palabra. Es una etimología inventada por el pueblo. Siempre se da el ejemplo de 'vagamundo', donde se asocia vago y mundo de una manera artificial.
Poniéndonos serios, sin hacer uso de la etimología popular, creo que ruido es un antiguo participio pasado, y que viene del verbo roer. De roer tenemos entonces dos participios pasados, uno es 'roído' y el otro, que se ha convertido ahora en un sustantivo, es nuestro famoso 'ruido'. De esta manera, podemos pensar que ruido evocaba el sonido que provocaba algo que estaba siendo roído.
Jo
4 nov 2010 | 05:58 AM
Esperemos que el ruido no acabe con nosotros, Abril, aunque yo te aseguro que está acabando con mi paciencia. Un abrazo.
Jo
4 nov 2010 | 05:59 AM
Carlos, cuando se acabe el petróleo se acabará el 75% del ruido que hacemos en la actualidad.
nofler
4 nov 2010 | 08:35 AM
cuando llegamos a la casa de piedra donde vivimos, una tarde cualquiera, encendimos la lareira y bajo el único "ruido" que existía en aquel momento que era el fuergo, decídimos descansar y disfrutar del silencio que cubría aquella aldea, cuando el fuego terminó de hacer el último sonido....comenzó el verdadero ruido que eran unas ratitas que roían la madera y las piedras para hacerse hueco en el calor del hogar.
El ruido que hacían era terrible, nunca había oído nada semejante, parecía increible que pudiesen armar tanto ruido, debían de ser miles, sino no tiene explicación posible. Ahora ya no están les cerramos el paso al hacer la reforma de la casa. Ya sabes Jo, roér-ruido.
lasrecetasdeteresa
4 nov 2010 | 04:19 PM
Que me contáis ami del ruido, yo que vivo en una calle que están pasando los autobuses constantemente y por las noches cuando mas a gusto estas, viene el camión del riego que hablan a voces y después los de la basura y entremedias alguna que otra ambulancia ya que vivo cerca de un Hospital, o sea que cuando me voy al pueblo que te despiertas con los pajaritos es un placer. Pero es lo que hay. Besitos
Jo
4 nov 2010 | 05:28 PM
Ese es el pan de cada día, desgraciadamente, Teresa.
Jo
4 nov 2010 | 05:29 PM
Me encanta tu anécdota, Nofler, hace pensar que, en efecto, de ahí procede la palabra 'ruido'.
luism
7 nov 2010 | 12:02 PM
Estupenda aclaración. Gracias, Jo.