«Dime qué tipo de porcentajes utilizas y te diré de qué pie cojeas.» En clase de español suelo manejar con los alumnos cifras y porcentajes que no se corresponden con la realidad pero que reflejan una ideología, una visión peculiar de las cosas que suceden.

En el último examen que les hice a los alumnos de segundo una de las preguntas consistía en traducir las siguientes frases:

 

El 60% de los alumnos no escucha a su profesor.

Al 50% de la población no le gusta hacer las compras en los supermercados, prefieren los mercados al aire libre.

El 80% por ciento de los trayectos en coche no se justifica porque los conductores pueden ir simplemente a pie.

 

 

Por supuesto, no dudé en avisar a mis alumnos: «Atención, estas frases no se ajustan a la realidad, salvo la última.»

Este ejemplo pedagógico demuestra que es muy fácil manipular las cifras, los porcentajes y las estadísticas de acuerdo con una ideología determinada. En mi caso es obvio que intento transmitir a los alumnos que hablan francés y tienen el español como lengua extranjera no solo el funcionamiento de los porcentajes en castellano sino también una forma peculiar de entender la vida: les hago reflexionar de manera indirecta sobre los problemas que afectan a la sociedad de hoy en día.

Si yo soy capaz de usar este mecanismo subterfugiamente (como si fuera un juego), ¿qué no serán capaces de hacer los profesionales del marketing?... Solo con examinar el tipo de porcentajes que utiliza una revista, una publicidad, un partido político, ya puedo colegir de qué pie cojean, cuál es el color que los define:

 

El 98% de las mujeres opina que actimel les ayuda a dormir mejor.

 

¿Qué contenido encierra este mensaje publicitario? Ninguno que sea de provecho; es pura apariencia, pura incitación al consumo con una idea subyacente: todas las mujeres lo prueban, ¿por qué ibas a ser tú menos? Y de este modo, veladamente, nos fuerzan, nos incitan, nos empujan a consumir incluso productos que de buena gana nunca consumiríamos.

 

El 75% de los accidentes sucede durante los trayectos cortos.

 

Este es un anuncio típico de la Dirección General de Tráfico. El mensaje oculto vendría a decirnos: «Conductor, no dejes de conducir; pero por favor pon un poco más de atención a lo que haces.»

 

El 70 % por ciento de la población vive en la ciudad y no piensa volver al campo sino algún que otro fin de semana para descansar.

 

Este sería un anuncio del partido que está en el poder: todo va (más o menos) bien. Puestos a elegir, es preferible ver la botella medio llena antes que medio vacía.

 

El 90 % de la población rural malvive en sus casas porque faltan todo tipo de servicios. Mucha gente está yéndose a vivir a la ciudad.

 

Y este sería el eslogan del partido opositor. Ellos sí que se fijan más bien, y porque les conviene, en que la botella está medio vacía.

 

La realidad es la misma. El punto de vista cambia según los intereses de los unos y de los otros. ¿Quién estará más cerca de la verdad? Esto es muy fácil de saber: olvidáos de las estadísticas; abrid bien los ojos; mirad por la ventana; y decidme luego lo que está pasando en el mundo.